03 febrero 2022

Historias de Año Nuevo : El profesor que comía en ollas populares y arranca 2022 lanzando el primer satélite San Martín al Espacio

Es de José C. Paz, donde ayudaba al barrio junto a su familia. Con sus estudiantes construyó el primer picosatélite del continente, que saldrá el 13 de enero desde la NASA. Planea mandar cien más en tres años.

El profesor Alejandro Cordero, junto a sus ex estudiantes, técnicos e ingenieros que forman de Innova Space.

Así les dijo Alejandro Cordero (44), profesor de la escuela técnica de Mar del Plata, a sus estudiantes. Había decidido volver a vivir de lleno de la educación después de cerrar su empresa metalúrgica, en 2018, cuando las importaciones de insumos sacudieron sus finanzas.

Los alumnos, escépticos, le dijeron que sí. Ni por asomo creían que terminarían construyendo el primer satélite General San Martín, que se lanzará al espacio el 13 de enero desde la NASA para empezar a armar la constelación Libertadores de América.

«Planeamos lanzar cien picosatélites en tres años. A este le seguirán uno con el nombre de Juana Azurduy y otro con el de Simón Bolívar», explica Cordero. Y aclara la definición de picosatélite: «Son más chicos que un nanosatélite: este mide 10x5x5 centímetros y pesa medio kilo».

A lejandro Cordero prevé lanzar unos cien picosatélites en tres años.

Su empresa, Innova Space, fue formada junto a tres estudiantes recibidos de su clase. Y se convertirá en la primera de Latinoamérica en lanzar picosatélites. Lo hará desde la plataforma Space X, del multimillonario Elon Musk, en Cabo CañaveralFloridaEE.UU. Y tiene un ambicioso objetivo: «Permitirles a las empresas agrícolas de Argentina ubicadas en provincias o territorios sin acceso a Internet que puedan aplicar tecnología IOT para optimizar su producción sin explotar territorios más amplios».

¿Qué son las comunicaciones IOT? «Internet de las cosas», traducido. La tecnología que permite interconectar distintos dispositivos para ser controlados desde un solo comando, como electrodomésticos y aparatos hogareños o, en este caso, equipos de agricultura, minería o extracción de petróleo.

El proyecto de Cordero no termina ahí. Empezó a enviar kits de tecnología satelital a escuelas técnicas de Buenos Aires y también a las primeras aulas de África. «Realmente se pueden construir satélites en los colegios, o enseñar programación e innovación tecnológica. Mi sueño de fondo es que esta experiencia lleve a cada vez más chicos a soñar con ser ingenieros, técnicos, científicos», dice.

De las ollas populares al Espacio


Mucho antes de ser el Profe Cordero, ese que tiró los vetustos pizarrones de tiza, pintó de colores y cambió todos los muebles de la Escuela Técnica de Mar del Plata para atraer a sus estudiantes, Alejandro tuvo una infancia áspera.

«Nací en el ’76, tengo a la Guerra de Malvinas muy presente en mi mente porque en casa se hablaba del tema. Por eso también todos los satélites y proyectos llevan la estampa de las Islas Malvinas como una firma», cuenta quien hoy tiene 44 años.

Un picosatélite es más chico que un nanosatélite. En América Latina todavía no se producían.

«Mi papá era obrero metalúrgico y mi mamá ama de casa. Aunque hoy vivo en Mar Chiquita, me crié en José C. Paz, donde estudié en la Técnica N°2, y siempre me enseñaron que la forma de salir de la pobreza era estudiar y esforzarse. Hoy puedo decir que la educación pública me dio todo», resume.

Más de una vez, su papá y mamá dejaban de comer para darles un plato a sus hijos. «En la época de la hiperinflación me mandaban a comprar diez gramos de azúcar, medio kilo de fideos. Y siempre me hacía separar un puñado para la olla popular del barrio», recuerda.

También más de una vez ellos comían gracias a esas ollas populares. «Es parte de ser argentino, no reniego, me enorgullece y siempre apostaré a mi país, aunque haya viajado mucho gracias a mis trabajos», dice el docente.

En los ’80, las barriadas conformadas por migrantes del interior del país se unían para aportar mercadería y asegurar, entre todos, la comida de todos. «Ese espíritu les transmití a mis alumnos, y así llegamos al proyecto que parecía un sueño y se hizo realidad».

El picosatélite San Martín mide 10x5x5 centímetros y pesa medio kilo.

Cuando terminó la escuela, Cordero no podía pagar el boleto para viajar a una universidad en Capital Federal o lejos de su barrio. «Empecé a trabajar para Pepsi, barriendo», recuerda. Once años después era coordinador de Instrumentación y Control para el Cono Sur. «Viajé y aprendí mucho en Pepsico», recuerda.

Después vino la historia de su propia Pyme y el regreso a la docencia.

Luca Uriarte, Iván Mellina y Mateo Roldán fueron tres de los alumnos que participaron de los primeros experimentos, además de muchos más.

«Descubrí que con la plataforma ARDUINO se pueden desarrollar satélites chicos. Una placa de esas sale menos de $1.000. Los chicos empezaron a aprender a programar y a desarrollar cosas que no sabían: tuvieron que aprender, además de electrónica, inglés, física, matemáticas. Hasta hicieron papers de divulgación científica que los hicieron salir en todos lados», recuerda.

Gracias a eso llegó una invitación a viajar a Escocia, a un congreso anual de satélites chicos. Y después, el sueño hecho realidad: la Aceleradora de Startup Neutrón, de Mar del Plata, les propuso financiar el proyecto de enviar desde la NASA su propia constelación al Espacio.

«Así nació Innova Space, nuestra firma. Éramos los tres técnicos recibidos, estudiantes del primer año de Ingeniería, y yo. Luego de seis meses empezamos a tomar ingenieros y personal. Hoy somos más de 16», cuenta Cordero.

«Hoy los costos de lanzamiento, desarrollo y fabricación hacen que sea posible generar una constelación«, explica. Más de dos satélites conforman una. Hoy, Argentina sólo tiene dos: la de empresa privada Satel Logic, de porte grande (unos 200 kilos), que ya envió unos 20; y SAOCOM, nacional, que cuenta con dos satélites de observación terrestre de la agencia espacial de Argentina, CONAE.

«Después del San Martín, que técnicamente se denomina MDQubeSAT1, planeamos lanzar seis el año que viene, 16 en 2023 y unos 90 en 2024», anuncia Cordero. Y explica el fin, más allá del crecimiento de su industria que comenzó en un aula y ya está valuada en 40 millones de dólares, del proyecto.

El volante con el retrato de San Martín de Ramiro Ghigliazza que anuncia el lanzamiento del satélite de Innova Space.

«En Argentina el 70% del territorio se encuentra sin comunicación: las zonas menos pobladas, donde está el agro. El futuro palpable indica que los agricultores deberán producir más del doble pero con la misma superficie sembrada. La única forma es con tecnología de comunicación, y hoy a las empresas de celulares no les sirve poner torres donde no hay población. Con lo que cuesta poner una torre, lanzamos más de cien satélites que permiten llevar esa tecnología de Internet al campo», aclara Cordero.

El General San Martín y las Malvinas, en el firmamento

En Instagram, Cordero conoció la obra de Ramiro Ghigliazza, diseñador gráfico y artista que reconstruyó con realidad digital el rostro de José de San Martín. La imagen, publicada por Clarín en 2019, llegó a la Casa Rosada, a Perú, a sitios donde el Padre de la Patria hizo historia y a cientos de escuelas rurales de nuestro país.

Ghigliazza se volvió reconocido por instituciones sanmartinianas y se viralizó en las redes sociales. Creó, también, retratos «humanizados» de Belgrano, Juana Azurduy, Güemes, María Remedios del Valle, el Sargento Cabral y más héroes de la Patria.

«Soy un amante de la Patria Grande, de lo que soñaban San Martín y Bolívar», cuenta Alejandro Cordero. «La constelación se va a llamar Libertadores de América para que sea algo disruptivo. Al primer satélite, si podía ponderarlo, quería ponerle San Martín. Cuando vi por primera vez el retrato de Ramiro me puse a llorar», dice el dueño de Innova Space.

La obra «San Martín 1818», que muestra al general como si le hubieran sacado una foto, con la tez trigueña, una cicatriz del Combate de San Lorenzo, la mirada penetrante y rasgos detallados que los cuadros pintados de la Independencia no podían reflejar, será la imagen comunicacional del lanzamiento internacional del satélite.

«Yo todavía no lo puedo creer», aporta Ghigliazza, que para sus obras trabaja con fotos de personas parecidas a las descripciones de próceres que registran historiadores y expertos. «Mi sueño era llevar el retrato de los puntos del mundo donde San Martín nació, se formó, los países que liberó y los sitios donde plantó su mensaje de unidad e Independencia. Nunca pensé que iba a ser insignia de un proyecto espacial», dice el artista, que nació y estudió en Morón, y vivió en La Pampa, Santa Fe y Córdoba.

Y Cordero agrega la huella que dejaron en su adolescencia los grandes próceres de nuestro país. «Yo vivía en el barrio Las Acacias, en José C. Paz, y mis vacaciones eran tomarme un colectivo para irme un mes con mi padrino, en el barrio Santa Paula. Mi padrino me contaba historias de San Martín, de Belgrano, Güemes… me decía que nunca jamás me olvidara de los que dieron todo por la patria. Por eso también tengo presente a las Islas Malvinas y me alegra que nuestro primer satélite lleve al General a lo más alto.
Fuente: Clarin

https://www.clarin.com/zonales/profesor-comia-ollas-populares-arranca-2022-lanzando-primer-satelite-san-martin-espacio_0_UgcwOxvKF.html?fbclid=IwAR3D1-wue_zUrB_APkeTAB1u5DmkfcNA6upxlKi1DbRl_WHSm9DtZPfLbYE

Categorizado | Tecnología argentina

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